Héctor Enrique, un hombre muy soñador

mayo 10, 2010

Corría el año 1978 y “el negro” trabajaba para poder ir a entrenar a Lanús. Tenía 16 años y estaba lleno de sueños. Uno de ellos, jugar con la selección argentina, que se fue fortaleciendo aún más tras la conquista del campeonato mundial de ese año al derrotar en la final a Holanda por 3 a 1. Pero lo que jamás se le cruzaría por la cabeza, era que ocho años después la selección repetiría dicha conquista y él iba a ser uno de los protagonistas.
“El negro”, así lo llaman cariñosamente a Héctor Enrique, quien comenzó a jugar en Lanús, donde debutó a los 19 años, en la Primera C. Pero no iba a durar mucho tiempo allí, ya que River Plate se lo llevó para sus filas al año siguiente. Con el cuadro de Núñez se consagró como futbolista al obtener el torneo 1985/86, la copas Libertadores e Intercontinental, ambas en 1986, por lo que el entrenador de la selección argentina Carlos Bilardo no dudó en llevarlo al mundial de México de ese año, que finalmente ganó. El ex volante derecho recuerda con orgullo el título logrado por la selección en el mundial de México: “Sentí una alegría inmensa de poder lograr lo que fuimos a buscar y en lo que nadie creía. Pero después me dije ‘ya está’. Fue un poco fue el contagio del técnico que teníamos, de nuestro entrenador Carlos Bilardo”.
Ese año siempre será recordado por Enrique. No sólo por los títulos logrados, sino porque fue él quien le dio el pase a Diego Maradona para que luego eluda siete jugadores y marcara su segundo gol contra Inglaterra por los cuartos de final del mundial de México. “En ese partido, Diego la rompió ya que hizo dos goles: uno con la mano y otro gracias a mí, que le di el pase”, rememora Enrique entre risas.
Hoy, a menos de tres meses para el inicio del mundial de Sudáfrica, “el negro” forma parte del cuerpo técnico de la selección dirigida por Diego Maradona y sueña con tener la copa entre sus brazos. Con las mismas ganas de cuando tenía 16 años.

Ficha técnica.

Héctor Enrique nació el 26 de abril de 1962 en la localidad bonaerense de Burzaco, partido de Almirante Brown.

Jugó en Lanús (1982-1983 y 1992-1993), River Plate (1983-1990), Deportivo Español (1990-1991), PJM Futures de Japón (1993)

Sus únicos títulos a nivel de clubes fueron en su etapa con la institución de Núñez, donde fue campeón del torneo 1985/86, 1989/90 y de las copas Libertadores e Intercontinental, ambas en 1986.

Con la selección argentina disputó 11 encuentros entre 1986 y 1989, logrando el campeonato del mundo de México 1986 y el tercer puesto en la Copa América de Brasil de 1989.

Desde noviembre de 2009 ocupa el cargo de ayudante de campo en la selección argentina.


Sudáfrica siempre estuvo cerca

mayo 6, 2010

La cuenta regresiva se va acortando cada vez más. Treinta y seis son los días que faltan para que la pelota comience a rodar una vez más en una Copa Mundial. Será en Sudáfrica el 11 de junio a las 16.00 hora local, en el estadio Soccer City de la ciudad de Johannesburgo, cuando el seleccionado anfitrión se enfrente a México por el grupo A. En ese mismo estadio, Argentina se medirá con su par de Corea del Sur cinco días después del partido inaugural.

Pero no sólo se disputará un encuentro el primer día que empiece el certamen, ya que a las 20.30 de Sudáfrica en el Cape Town Stadium de Ciudad del Cabo, lo harán los combinados de Uruguay y Francia en un partido que promete buen fútbol, también por el grupo A.

Este será el primer Mundial organizado en un país africano, luego de que la FIFA (Federación Internacional del Fútbol Asociado) dispusiera un sistema de rotación de continentes para organizar una Copa del Mundo. El motivo que originó esto fue la elección que dio a Alemania como organizador del mundial 2006, en la que los “Teutones” obtuvieron 12 votos y los sudafricanos 11, mientras que hubo una abstención, la de Charles Dempsey, presidente de la Confederación de Oceanía, quien luego denunció presiones y sobornos para votar a favor de Alemania como sede.

Como consecuencia, y al observar claramente las injusticias cometidas en contra de Sudáfrica, la FIFA sólo permitió que en la elección para la sede del mundial 2010, sólo se presentasen países miembros de la CAF (Confederación Africana de Fútbol).

Junto a Sudáfrica, se presentaron Marruecos, Libia, Egipto, Nigeria y Túnez.  Pero tres de ellos iban a renunciar a su candidatura antes de la votación. Los países fueron Nigeria, ya que no había presentado oficialmente su postulación, más Libia y Túnez, quienes habían propuesto ser sedes en conjunto, algo que la FIFA desestimó. Por ello, la votación fue entre Egipto, Marruecos y Sudáfrica, aunque la pelea por ser el país organizador de la Copa del Mundo 2010 fue entre estos últimos dos.

Los marroquíes argumentaban en su postura que ellos debían ser los anfitriones ya que Marruecos era un puente entre el Occidente y el islamismo, además de estar en las cercanías del continente europeo. Mientras que por el lado de los sudafricanos, basaban su postulación en el desarrollo económico de su país, más la experiencia en organización en eventos deportivos como la Copa Mundial de Rugby en 1995 y de Críquet en 2003 junto a Kenya y Zimbabwe.

El 15 de mayo se realizó la votación en la ciudad suiza de Zurcí. Marruecos contó con el apoyo de Bélgica, España, Francia, Qatar, Tailandia y Turquía, más los cuatro votos de la Confederación Africana de Fútbol. Pero el apoyo de todos esos países fue poco para vencer en la elección a Sudáfrica, que terminó ganando con 14 votos, cuatro más que su adversario; mientras que Egipto no tuvo votos. La ceremonia culminó con Nelson Mandela alzando entre sus manos la Copa Mundial de la FIFA.


Leopardos en extinción

mayo 4, 2010

Cada una de las selecciones de fútbol provenientes del continente africano tienen una característica en común que los identifica: tienen nombres de animales como seudónimo y, en algunos casos, acompañados de un adjetivo o lugar de donde pertenecen. Los leones indomables, como se le conoce a la selección de Camerún, “Los zorros del desierto”, a la de Argelia, y “Las Panteras” de Gabón son algunos de ellos.

El seleccionado de la República Democrática de Congo, ex Zaire, no fue la excepción. Conocidos como “Los Leopardos” debido al predominio de este gran felino en la región congoleña y a la existencia una especie de este animal llamado justamente Congo o Panthera pardus ituriensis, para los expertos en zoología, tuvo su época más laureada del fútbol entre 1968 y 1974, cuando conquistaron dos Copas Africanas de Naciones y lograron la clasificación a su única Copa del Mundo, Alemania 1974.

La FECOFA (Federación Congolesa del Fútbol Asociado), fue fundada en 1919 y afiliada a la FIFA en 1963, pero no fue hasta la Copa Africana de 1965 cuando tuvo la oportunidad de disputar su primer torneo oficial. Disputada en Túnez,  su participación fue para el olvido: una goleada por 5 a 2 frente a Ghana y otra por 3 a 0 contra Costa de Marfil, sentenciaron su temprana eliminación del certamen.

Dicen que de los errores se aprenden, y parece que los congoleños aprendieron y mucho luego de pecar de ingenuidades en su primera experiencia en competencias a nivel de selecciones. En el siguiente certamen africano, jugado en Etiopía en 1968, “Los Leopardos” se coronaron campeones. Tras derrotar al seleccionado de la República Popular de Congo por 3 a 0, perder con Ghana 2 a 1 y ganarle a Senegal por 2 a 1, los congoleños salieron segundos del grupo B detrás de “Las estrellas negras” de Ghana. En semifinales, se enfrentaron a Etiopía, al que vencieron por 3 a 2 en tiempo suplementario (habían empatado 2 a 2 en los 90 minutos). En la final, se tomaron revancha de la derrota sufrida en primera ronda y vencieron a Ghana por la mínima diferencia con gol de Pierre Kalala.

Las dos siguientes ediciones del certamen, la selección congoleña no pudo repetir el título, puesto que quedaron eliminados en primera ronda en Sudán 1970 y terminaron en el cuarto puesto en Camerún 1972. Pero cuando todos anticipaban un declive en este equipo africano, los zairenses obtuvieron la clasificación al Mundial de Alemania 1974, tras vencer como local en el estadio Tate Raphael de Kinshasa a Marruecos por 3 a 0 el 9 de diciembre de 1973. Con ello, la ex Zaire fue el tercer país africano en clasificarse a una Copa del Mundo. En Italia 1934 lo hizo Egipto; y en México 1970, Marruecos.

Hasta allí, la selección de la RD Congo había conseguido el momento más épico de su corta historia dentro del fútbol mundial, incluso superando al título africano logrado Etiopía tres años antes. Pero antes de viajar a Alemania a disputar el mundial, hubo un torneo de por medio ese mismo año: la Copa Africana de Naciones, que la alzaron nuevamente con Egipto como país organizador. Se quedaron con el segundo lugar del grupo B luego de sendas victorias contra Guinea por 2 a 1 y  4 a 1 contra Mauricio, y una derrota en manos de su par de la República Popular del Congo por  1 a 0. Ya en semifinales derrotaron a Egipto por 3 a 2, para luego pasar a la final, en la que le ganaron a Zambia por 2 a 0 en un partido desempate, ya que habían empatado en dos tantos un par de días atrás.

Los zairenses estaban envueltos en un clima rebasado de alegría y emoción, aunque el sueño se iba a derrumbar tres meses después en el Mundial de Alemania, en la que habían llegado como la gran sorpresa y a la vez una incógnita. Compartieron el grupo 2 nada más y nada menos que con Brasil, los últimos ganadores del certamen y máximos aspirantes al título, con Yugoslavia y Escocia. Su debut fue una derrota por 2 a 0 con los escoceses, a la que le siguió una catastrófica goleada por 9 a 0 en manos de los yugoslavos, que los dejó afuera de la competencia. Pero faltaba un encuentro por jugar: contra Brasil. La “verdeamarelha” necesitaba el triunfo para acceder a la segunda ronda ya que había empatado sin goles frente a Yugoslavia y Escocia. Y no tuvo problemas en conseguirlo. Con goles de Jairzinho, Rivelino y Valdomiro, derrotaron a los zairenses por 3 a 0. Pero para quienes vieron ese partido, goles brasileños pasaron a un segundo plano debido a un hecho inusual que ocurrió. Cuando el encuentro ya  estaba definido y los brasileños se imponían 3 a 0, resultado que no se iba a modificar, tuvieron un tiro libre directo a su favor muy cerca del área contraria; y cuando el árbitro rumano Nicolae Rainea sonó el silbato, Ilunga Mwepu, defensor de la escuadra africana, salió corriendo de la barrera y pateó la  pelota muy lejos, ante la asombrosa mirada del público presente en el estadio.

Ese hecho fue lo último que se le recuerda a “Los Leopardos”, ya que a partir de allí, no volvieron a participar de una Copa del Mundo. Lo mismo ocurrió con sus participaciones en la Copa Africana, torneo que jamás volvieron a ganar. Un tercer puesto en el certamen disputado en Burkina Faso en 2004 fue su mayor escalón subido desde aquel título obtenido en 1974.

Hoy, cuenta con futbolistas como el defnsor Marcel Kimemba, del Lokeren de Bélgica, el delantero Lomana Lua Lua, que juega en Olympiakos de Grecia y el mediocampista Serge Makofo, del Rhyl FC del fútbol galés, y su máxima figura, goleador histórico (32 tantos) y record de presencias 71 partidos disputados, y que actualmente juega en el Galatasaray de Turquía. Con estos jugadores experimentados más otras jóvenes promesas como el defensor Larrys Mabiala del Olympique de Niza y el delantero Shabani Nonda del Galatasaray de Turquía, busca reverdecer viejos laureles y volver a aparecer en las primeras planas del fútbol mundial.


No es Rocky, pero es “El hombre de hierro”

mayo 2, 2010

No fue boxeador ni temperamental como lo fue Rocky, aquel personaje interpretado por Sylvester Stallone en seis películas (Rocky I, II, III, IV, V Y VI) , aunque en algo coincidieron más allá del apellido: ambos fueron deportistas y destacaron por su sacrificio y lucha en sus respectivos deportes. Es Marcelo Balboa, hijo de Luis Balboa, ex futbolista profesional nacido en Argentina y que jugó en Chicago Mustangs de la North American Soccer League, entre otros equipos.

Balboa comenzó jugando al fútbol en la American Youth Soccer Organization cuando era un adolescente, y bajo la dirección técnica de su progenitor, quien le transmitió su pasión por este deporte desde muy pequeño. Ya en 1987, cuando asistía a la universidad, comenzó a jugar en San Diego Normands, de la ex American Soccer League, club donde jugaron futbolistas como Paul Caligiuri y Cle Kooiman.

Apodado “El hombre de hierro”, tenía 20 años cuando sus dotes futbolísticos como defensor le valieron una convocatoria a la selección de los Estados Unidos, dirigida por el alemán Lotear Osiander. Fue el 10 de enero de 1988 frente al seleccionado de Guatemala en la capital guatemalteca y que terminó en una victoria 1 a 0 para los locales. A partir de allí, fue convocado frecuentemente a tal punto que integró el plantel que formó parte del mundial de Italia en 1990.  En dicho certamen, disputó los tres partidos de la primera ronda, todos con derrotas. En ese mismo año, pasó al San Francisco Bay Blackhawks de la Western Soccer League (WSL).  Allí permaneció una temporada, para luego pasar a los Colorado Foxes, de la desaparecida A-League, donde también estuvo un año.

El mundial disputado en su tierra natal en 1994 era una gran oportunidad para mostrarse en el mundo del fútbol, y no la desaprovechó. Disputó los cuatro partidos con regularidad hasta que su selección fue eliminada en octavos de final por Brasil, que posteriormente fue el campeón.

Su capacidad defensiva a la hora de la marca hombre a hombre y fuerte remate de media distancia, hicieron que clubes de ligas extranjeras pusieran sus ojos en él. Fue el León de México quien lo fichó. En la institución del estado de Guanajuato,  jugó 53 partidos y marcó tres goles en dos temporadas. Al finalizar su contrato con dicho club, volvió a su país para jugar cinco años en Colorado Rapids, ya en la nueva Major League Soccer (MLS), creada en 1993 y que comenzó a disputarse en 1996. Dos años después, jugó su tercera y última Copa del Mundo. En Francia ’98, sólo jugó el tercer encuentro de la primera ronda, en el que su selección cayó derrotada por tercera vez, ante la ex Yugoslavia por la mínima diferencia.  En dicho cotejo, disputado en el Stade de la Beaujoire de Nantes, entró a falta de 8 minutos para el final, cuando reemplazó al legendario Thomas Dooley.

Con los Rapids,  fue donde se consagró definitivamente como futbolista. A lo largo de sus seis temporadas, disputó 151 encuentros y marcó 24  goles, uno de ellos memorable: en 2000 frente al Columbus Crew , convirtió de chilena el tanto que le dio la victoria a su equipo. Ese gol fue nombrado como el mejor de esa temporada en la MLS.

Finalmente, el 16 de enero de 2000, casi doce años después de su debut con su selección, juega su último partido con la camiseta Yankee. El partido culminó con un empate en el estadio Rose Bowl de Los Ángeles frente al combinado de Irán. Y además, un año después deja el cuadro de Colorado. Un año después se lo ve jugando con el MetroStars de Nueva York, pero sus lesiones lo ven obligado a abandonar el fútbol en forma definitiva.

Tras su retiro, ocupó funciones administrativas en los Rapids, y actualmente trabaja como comentarista deportivo para las cadenas ESPN y ABC, donde entre otras cosas, transmite sus conocimientos futbolísticos en los partidos de los Rapids y la selección estadounidense.

Ficha

Marcelo Balboa nació el 8 de agosto de 1967 en Chicago, Illinois, Estados Unidos. Comenzó a jugar profesionalmente al fútbol en México en el club León (1994-1996), donde disputó 47 encuentros y marcó en 3 oportunidades. De allí paso al Colorado Rapids (1996-2001), donde jugó 151 partidos y convirtió 24 goles; y en 1997 salió subcampeón de la MLS en  y de la U.S. Open Cup. En 2002 pasó al MetroStars, club donde se retiró.

Con su selección disputó 128 partidos y marcó 13 goles entre 1988 y 2000, disputando tres Copas del Mundo (Italia 1990, EE.UU. 1994 y Francia 1998) . Su único título fue la Copa de Oro de la CONCACAF en 1991.

Ganó el premio de atleta estadounidense del año en 1992 y 1994, y el de futbolista de la temporada en 1994, otorgado por la compañía Honda.


El gol tiene forma de metal

mayo 1, 2010

El gol de oro fue un método para determinar el ganador de un partido de fútbol en instancias eliminatorias, cuando al término de los 90 minutos reglamentarios, ambos equipos terminaban igualados. Consistía en que el primer equipo que marcara un gol un período de 30 minutos (divididos en dos tiempos de 15), se consagraba vencedor. Este sistema sustituyó al alargue o tiempo suplementario.

Implementado por la FIFA en 1996, la Eurocopa de ese año, disputada en Inglaterra, fue el primer certamen en el que se llevó a cabo. Pero en sólo un encuentro se llegó a esa instancia: la final entre las selecciones de Alemania y República Checa. Al llegar a los 90 minutos reglamentarios de juego, igualaban en uno, hasta que Patrik Berger puso en ventaja a los checos, mientras que Oliver Bierhoff igualó para los alemanes. Ya a los 5 minutos del primer tiempo extra, nuevamente Bierhoff convirtió y así le dio la tercer Eurocopa a los teutones.

Francia ’98 fue la primera Copa del Mundo en la que se puso en marcha esta novedad. El partido entre el seleccionado organizador y Paraguay por los octavos de final, fue el primero y único en esa edición en el que hubo un gol de oro. Fue Laurent Blanc quien lo hizo, a falta de 5 minutos para terminar el segundo tiempo reglamentario y cuando el encuentro terminó empatado en 0.

La siguiente edición del mundial, el de Corea del Sur – Japón en 2002, fue testigo de dos goles de oro. El primero fue Henri Camara, quien convirtió el 2 a 1 a favor de Senegal, cuando empataba en 1 frente al seleccionado de Suecia, por los octavos de final. El otro, también tuvo como protagonista a Senegal, aunque en aquella ocasión resultó ser la víctima. Por los cuartos de final y tras haber empatado 0 a 0 con Turquía, Ilhan Mansiz marcó a los 4 minutos del primer tiempo adicional el gol que llevó a los turcos a las semifinales por primera y única vez en su historia en Copas del Mundo.

Pero ese gol de oro fue el último en este tipo de competiciones. Dos años después, fue abolido por la Internacional Football Association Board (IFAB), organismo regulado por la FIFA que se encarga de modificar las reglas de juego, tras observar el impacto anímico tanto en los aficionados como en los futbolistas, por lo que decidió volver al antiguo sistema de alargue. En definitiva, este tipo de definiciones trajo más disgustos que felicidades y pasó sin pena ni gloria durante los 8 años en que fue utilizado.


La tarde que Alcides Ghiggia enmudeció al Maracaná

mayo 1, 2010

Ya pasaron casi 60 años de la final del Mundial Brasil 1950, encuentro que tuvo como protagonistas al conjunto anfitrión y a Uruguay, escuadras que se habían enfrentado en decenas de ocasiones, animando los torneos  continentales. Uno de ellos, la Copa América. Pero dos meses antes, ambos se midieron por la Copa Río Branco, torneo disputado entre las selecciones de Brasil y Uruguay  que comenzó a disputarse en 1931 y terminó en 1976- En aquella oportunidad, los brasileños se impusieron 4 a 3 en el primer juego, y en el segundo quienes vencieron fueron los uruguayos por 2 a 1, para que luego el seleccionado verdeamarelho triunfara en el desempate por 2 a 1, quedándose así con el trofeo.                                                                                                                                               Los brasileños llegaban a la final luego de golear 4 a 0 a México, ganar 2 a 0 a Yugoslavia y empatar en 2 con Suiza, por el grupo 1. En cambio, a los “charrúas” les bastó una histórica goleada por 8 a 0 contra Bolivia por el grupo 4 para pasar a la siguiente ronda, integrada también por España y Suecia, que accedieron a esa instancia tras ubicarse como punteros de los grupos 2 y 3, respectivamente.  La fase final no era justamente una final. Su formato era de todos contra todos, y dio la casualidad que el partido final de los seis disputados, fue el 16 de junio entre Brasil vs. Uruguay, es decir, que no fue una legítima final, como se la suele confundir. En esa ronda, los brasileños venían de golear 7 a 1 a Suecia y 6 a 1 a España, mientras que por el lado de los uruguayos, un empate a 2 con España y una ajustada victoria por 3 a 2 con Suecia, hacía  suponer que el conjunto local se adjudicaría sin problemas el trofeo. No en vano, el periodismo local ya anunciaba la victoria antes del encuentro, y los brasileños ya tenían preparados los festejos. Pero los partidos se juegan y se ganan dentro de la cancha, por ello poco les importó a los uruguayos, quienes estaban al margen de este marco.

Luego de un discreto primer tiempo, Friaca iba a poner en ventaja a Brasil, ante el delirio de los casi 200 mil brasileños presentes en el estadio Maracaná, expectantes de la victoria. En ese momento, hubo un escenario lleno de algarabía y euforia. Pero los uruguayos hicieron caso omiso e hicieron lo suyo: empezaron a jugar de la manera que los ha caracterizado a lo largo de toda su historia, más la popularmente conocida garra charrúa. No tenían nada que perder, y es por ello que empezaron a atacar a los locales hasta tener un dominio absoluto del juego. Y así llegó el empate uruguayo. Luego de un centro del mediocampista Alcides Ghiggia, José Schiaffino definió de sobrepique con un derechazo por sobre el arquero brasileño Moacyr Barbosa. El público brasileño, de todos modos, seguía haciéndose notar a través de su grito de aliento, ya que el empate los consagraba campeones mundiales, de igual forma. Pero esa euforia se iba a ir transformando poco a poco en silencio, ya que a falta de 10 minutos para el final, Alcides Ghiggia remató un derechazo que se interpuso entre el arquero Barbosa y el primer palo. Los casi 200 mil brasileños quedaron atónitos y no podían creer lo que estaban presenciando. De esta forma, Uruguay se coronó campeón del mundo por segunda vez, ante una multitud de brasileños que quedaron opacados tras la derrota impensada. Una verdadera muestra de que los partidos se ganan dentro de la cancha y no afuera.

Datos del encuentro

Formaciones

Brasil: Paulo; Barboza, Augusto, Juvenal, Bauer, Danilo, Bigode; Friaca, Zizinho, Ademir; Jair, Chico. DT: Flávio Costa.

Uruguay: Roque Máspoli; Matías González, Eusebio Tejera; Schubert Gambetta, Obdulio Varela, Víctor Rodríguez Andrade; Alcides Ghiggia, Julio Pérez, Oscar Míguez, Juan Schiaffino, Rubén Morán. DT: Juan López.

Goles: ST 2’ Friaca (Brasil), ST 21’ Schiaffino (Uruguay), ST 34’ Ghiggia (Uruguay)

Árbitro: George Reader (Inglaterra)

Estadio: Maracaná (Río de Janeiro)


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mayo 1, 2010

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